martes, 29 de abril de 2014

Visita a una leyenda viva

A las diez de la mañana del 25 de abril, La Princesa de Cácasburg paseaba en coche por las carreteras del interior de la provincia de Castellón, la ruta no pudo ser otra que la carretera que conecta Villafamés y San Juan de Moró. La tarde anterior estuve revisando la reciente historia del arte, donde las vanguardias hacian eco del gran cambio social del siglo XX, Jean dubuffet, Erico Baj, Gaston Chaissac, Horst Antes y un amplio ect. de imágenes me venían a la cabeza a modo de flashes mientras disfrutaba del paisaje boscoso del mediterráneo.

Mi constante búsqueda de la verdad en el Arte, de la esencia, del porqué, del qué, el cómo, el dónde... me hizo aterrizar el adorable "Mas de Flors". 
 
Una vez allí me reuní con Claudia, otra Princesa de Cácasburg que me cogió de la mano para la aventura. Justo en la entrada había una mujer atareada, aplicada y simpática llamada Blanca, trabajando en la producción artística de uno de los grabados legendarios. Conocedora de "los secretos" productivos, sabedora de la técnica, consciente del oficio e investigadora de texturas y procedimientos.

 

Luego Claudia, mi mentora del viaje, me enseñó otras instalaciones donde estaban trabajando sobre unas esculturas de resina que tienen como destino China. Según me comentó J. Ripollés, en nuestra entretenida charla, tiene una exposición itinerante por todo el continente asiático desde hace tres años.


Después de conocer las instalaciones de todo un centro de investigación técnica sobre materiales y texturas, tuve una larga conversación con Ripollés. Me contó numerosas anécdotas de su trayectoria e inmersión en el mercado del arte, me trasladó sentimientos y actitudes respecto a la vida, lo cual respeto sobretodo por su edad, una persona de ochenta y dos años que sigue con gran vitalidad su día a día, no se le puede tener mas que admiración. Si bien es cierto, podría discrepar ciertos aspectos en los que quizá mi corta experiencia revelan otros apuntes o miramientos, pero desde luego no le quito mérito por sus hazañas artísticas.

Su persona es digna de recordar en la historia, su forma de vida un ejemplo.


A pesar de lo gran cotizada que están sus piezas en en el mercado del arte de todo el mundo, vive en una absoluta humildad. Y eso ya es una obra en si mismo.

Desde luego que volveré, aunque sea para que me siga contando historias...

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